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martes, 24 de septiembre de 2013

Cuento recibido de Lissette Garcia

Una simple gotita de agua

—¡Horror! ¡Horror! —gritaban las mariposas con gran desespero.

—¡Se llevaron otra bebé golondrina verde!

—¡Mi hijo! ¿Por qué?

—¡Cómo se atreven a llevarse a los animales! ¿Qué les pasa a los guardabosques? ¿Por qué no nos protegen?

—¡Si van a venir a visitarnos será mejor que respeten las normas y no nos roben, nosotros no raptamos humanos! —se quejaban los animales.

Otro grupo de mariposas venían desesperadas:

—¡Ayuda! ¡Ayuda! Se han perdido más personas en el Valle Encantado.

—¡Genial! Ahora deben de tener sentimientos. Los humanos son tan extraños —dijo un pequeño conejo.

 De inmediato, las libélulas fueron a mostrarles la salida.

—No les harán caso. No creo que los humanos sean capaces de dejarse guiar por  animales —dijo nuevamente el conejo seguido de un regaño de su madre por hablar mal de las personas. La sabia lechuza predijo:

—Tengan cuidado, un grupo escolar vendrá mañana.

Los animales pasaron toda la noche ideando un plan para que no ocurrieran desgracias aquel día. El pájaro jilguero fue anunciado a todos que el grupo escolar estaba llegando con su hermoso cantar.

Cuando todos los visitantes estuvieron reunidos en el bosque, la maestra empezó a hablarles de los ríos que nacen en Valle Nuevo y dijo que los principales son Nizao, Grande, Cuevas, Blanco, Banilejo, Ocoa y Tireíto. La maestra comentó que hay muchas personas que quieren robarse los animales y las especies por ser únicos en el Parque Nacional. Un niño dijo:
—¿Qué interés tiene eso? ¡Como si a la gente le importara que las plantas sientan! Es más, ni yo mismo lo creo. Y sobre los animales, lo mismo nos los comemos, los tenemos de lujo, los tenemos encerrados y… ¡es más! Hasta los usamos para saber si un producto puede matar a alguien.
Al escuchar esto, por impulso, un escorpión intentó picar al niño pero, al darse cuenta de que estaba en lo cierto, no lo hizo.
La clase estuvo en silencio hasta que la maestra dijo:
—Es cierto lo que dices, pero por eso mismo debemos cuidar y proteger lo poco que nos queda y hacer que las personas sepan que si no tomamos algo de conciencia, este planeta quedará completamente destruido.
Después fueron al centro de la República, el cual también queda en Valle Nuevo. Es un lugar muy impresionante, pues hay cuatro pirámides colocadas de tal forma que, si uno entra allí y mira el cielo, parece una cruz que marca el lugar, en este caso el centro de la República Dominicana.
Unos alumnos habían aprovechado que los guardabosques se habían ido a otro lugar para entrar al misterioso Valle Encantado, pero los animales les hicieron una pequeña broma por haber entrado sin permiso a un lugar tan peligrosamente extraño como aquel. Claro, no les pasó nada malo.
Solo cuando la maestra terminó de hablar de la fauna y flora endémica del lugar, se preguntó dónde estaban Juan, Miguel, Liz, Mía, Manuel y Mónica. Poco después, los niños aparecieron muy asustados. La maestra les preguntó por qué entraron hasta allí. El guardabosque les dijo:
—Tienen mucha suerte de haber podido salir. Hace un par de años, un grupo de alumnos como ustedes entró al valle sin permiso. Diez días después, los encontramos gracias al rastreador del celular de uno de ellos. Según la leyenda, un hombre de Santiago o de La Vega y su esclavo vivían en el Valle Encantado. El hombre había guardado su fortuna bajo tierra al lado de un árbol. Tiempo después, cuando el hombre murió, el esclavo fue a buscar ayuda, pero cuando volvió a buscarlo con otras personas, jamás apareció el cadáver ni la fortuna.
Al escuchar eso, todos los alumnos se quedaron asombrados, y los que habían entrado al valle se sintieron felices de haber podido salir. Cuando todos fueron a las cabañas para comer, Juan empezó a contarles a todos las cosas extrañas que les habían sucedido.
—Vimos una pequeña nube bastante cerca de la tierra —dijo—. Más adelante vimos que los árboles y una laguna estaban completamente congelados y llenos de escarcha. Era muy impresionante… algo completamente fabuloso. No sé, es más, no sabemos si caminamos es círculo, porque nos encontramos de nuevo con la nube, por lo que todos tuvimos la intuición de seguir caminando derecho. Al mirar fijamente la nube, vi caer una gotita de agua a un arbusto. Intenté agarrarla, pero no pude, ya que ¡se movía! Mía la tomó en su mano pero ¡seguía moviéndose! Pueden creerlo. Todos nos acercamos al río y Mía la tiró al agua. A pesar de que allí había mucha agua, todos podíamos verla claramente. Poco a poco, el río comenzó a tener un brillo extraño, pero hermoso. No les sé decir de qué color era. No tenía color y, al mismo tiempo, era de un solo color y a la vez de todos los colores. Era algo inexplicable. Sin darnos cuenta, el río nos hipnotizó. Fue algo maravilloso, hasta que, de repente, vi ante mis ojos una bandada de todo tipo de aves y murciélagos volando hacia nosotros, mientras por el piso se acercaban serpientes, conejos, escorpiones, y muchos animales que ni siquiera sabía que existían. ¡Fue algo muy aterrador! No teníamos otra opción que correr…
En ese preciso instante, la maestra les avisó que ya tenían que entrar a los transportes para regresar a la ciudad.
Cuando ya se habían alejado por la carretera, la sabia lechuza dijo:
—¡Qué bueno que todo salió bien! Buena broma tuvieron todos. Espero que aprendan la lección y que recuerden todo sobre este lugar.
La lechuza se quedó pensando: “Me pregunto a qué se referían esos niños cuando hablaron de la nube, la gota de agua pura y el río resplandeciente…”   


                                   Pseudónimo: Mizu

1 comentario:

  1. Este hermoso cuento me lo envio Lissette Garcia, de http://mymizuworld.blogspot.com ,

    Muchas gracias Lissette por enviarlo

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